
¡Hola! Bienvenidos a mi blog
enero 25, 2019
Cuestionario de reflexión personal
noviembre 14, 2025
Si estás leyendo esto, lo primero que quiero decirte es gracias.
Y lo segundo: respira.
Sé que dar el paso impone. Es normal que te preguntes si esto es para ti, que sientas ciertos nervios o que, de repente, te invada el miedo a «remover cosas». No estás haciendo nada mal; simplemente eres humano/a y estás a punto de hacer algo valiente por ti.
Lo que me gustaría que supieras antes de nuestra primera cita:
- No hace falta que traigas un guion: La terapia no es una exposición ni tienes que venir «preparada/o». Es precisamente el lugar donde puedes llegar sin saber por dónde empezar. Ya lo descubriremos juntos.
- Olvídate de las soluciones mágicas de un día: No busques la respuesta definitiva en la primera sesión. El objetivo no es «arreglarlo» todo hoy, sino empezar a entender qué es lo que estás viviendo.
- Permítete no estar bien: Aquí no tienes que demostrar nada ni justificar tu dolor. Vienes precisamente porque algo duele, y eso es motivo suficiente.
- El compromiso también cuenta los días malos: Habrá días en los que no te apetezca venir. Te confieso algo: esos suelen ser los días en los que más ayuda acudir.
- Hablemos de tú a tú. Me gusta que nos tuteemos. No le quita seriedad a lo que hacemos, pero sí le quita barreras. Quiero que sientas la libertad de hablar sin filtros, con la confianza de saber que no hay juicios al otro lado de la mesa (o de la pantalla).
Sin presiones, a tu ritmo
La terapia es un camino que se recorre paso a paso. No hay exigencias imposibles ni metas de velocidad. Mi compromiso contigo es cuidar este espacio, acompañarte con respeto y estar ahí para cuando lo que sientes todavía no tenga nombre.
Un último mensaje: Sentirte raro o dudoso al empezar no significa que no necesites ayuda. Significa que has empezado a mirar hacia dentro. Y eso, aunque a veces asuste, es siempre el principio de algo bueno.
¿Empezamos?

